martes, 18 de diciembre de 2007

Cuando uno se siente como un culo

No importa sentirse como un culo, lo que en realidad molesta es sentirse como un culo Y tener que trabajar.

Como cuando uno se siente mal por no saber el futuro. Aun peor es saberlo y hacer todo lo posible para evitarlo pero que al final todo sea en vano porque sucede a pesar de todos los esfuerzos. Que uno dé lo mejor de sí y un poco más para que le digan que no hizo nada o que más bien empeoró la situación. Como cuando uno se siente mal por saber el futuro y tratar de evitarlo. Como cuando uno se siente mal por dar lo mejor de sí, y que eso no sea nada.

La filosofía del río es observar y luego actuar con lo que uno aprendió. Si uno ve algo malo suceder, la segunda vez sabrá cómo evitarlo. Si la segunda vez uno no lo evita, uno es tonto. Si la segunda vez uno no actúa con el conocimiento que ya tiene, es ignorante. ¿Pero qué si uno usa lo que aprendió...pero no le sirve de nada? ¿No es uno un buen observador? ¿O no tiene la habilidad de aplicar el conocimiento? Uno vuelve a observar que hizo mal. Uno se observa a sí mismo.

Pero todo esto no se desarrolla sin consecuencias, si uno debe observarse a sí mismo la segunda vez, después de no hacer lo correcto, lo perfecto, entonces debe pagar un precio. Esa es la causa de la desgracia y la tristeza.

Si uno no es perfecto, si uno no tiene éxito la primera vez sin errores, entonces será víctima de la tristeza. Uno estará triste. Uno puede esperar esto pues no es perfecto y lo puede esperar para la humanidad porque del mismo modo no lo es. Esperarlo no hace que el corazón se sienta menos herido ni que duela menos la sangre. Esperarlo solo hace que uno no se suicide.